Curiosidades de la moda Parte II

Publicado julio 20, 2011 por estoydetiendas

¡Hola chic@s!

Hoy os traigo un nuevo post de curiosidades de la moda, ¡me encantan! jeje, la noticia es de hace ya mucho tiempo, lo leí por primera vez hace un año o dos, con un curso de la UNED, en el libro Marketing de Moda, creo que ya he hablado en post anteriores de él, es muy interesante, os lo recomiendo al 100%. En este libro habla en un apartado muy pequeñito de la tribu “urbana” (si por urbe entendemos una de las ciudades más pobres del Congo) llamada SAPEURS.

Como su historia me parece cuando menos, curiosa, os pego el reportaje extraido de aquí

Visten como dandys en medio de la pobreza. Son los sapeurs del Congo, miembros de un club en el que la elegancia y el estilo son seña de identidad. Trajes rosas, zapatos blancos, corbatas de seda. Sin embargo, bajo su llamativa apariencia hay todo un código de conducta.

Toda historia tiene un comienzo. Y en este caso hay que remontarse a los años veinte del siglo pasado y hablar de André Grenard Matsoua (1899-1942). Miembro de la etnia lari, fue un líder religioso y político congoleño que vivió muchos años en París, donde combatió el colonialismo francés. A su vuelta a África sufrió los rigores del enemigo y fue encarcelado en varias ocasiones, convirtiéndose en un mito hoy reivindicado por los congoleños.
Pero el estilo de Matsoua, quien regresaba de París vestido con trajes occidentales, también creó escuela. De hecho se le considera el inspirador de este movimiento, el grand sapeur. El adjetivo procede del nombre de la asociación SAPE (Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes), algo así como Sociedad de Ambientadores y Personas Elegantes.

Uno de los sapeurs más internacionales fue el músico Papa Wemba, nacido en la República Democrática del Congo y criado desde los seis años en la ciudad de Kinshasa, sólo separada de Brazzaville por el río Congo. A finales de los años sesenta, el dictador de la entonces Zaire, Mobutu Sese Seko, intentó imponer a la población el abacost o traje maoísta de tres piezas. Sin embargo, Papa Wemba nunca renunció a su estilo de sapeur y lo convirtió en un signo de resistencia.
Casi desaparecidos del mapa, de alguna forma los sapeurs lograron resistir y resurgir con fuerza en la última década, hasta que el fotógrafo italiano Daniele Tamagni los inmortalizó en 2009 en el libro Gentlemen of Bacongo (Caballeros de Bacongo), que alude al distrito de Brazzaville donde son más numerosos y donde se les puede ver con mayor facilidad.
Pese a su aparente histrionismo, los sapeurs respetan ciertos códigos a la hora de vestir. Por ejemplo, está prohibido combinar más de tres colores. Pero también a la hora de comportarse. Dicen que su moralidad es intachable y, por ejemplo, están en contra de las drogas y de todo tipo de violencia. Su actual éxito ha llegado hasta las más altas instancias de la política. El actual presidente de la República del Congo, Denis Sassou-Nguesso, está considerado un buen sapeur, hasta el punto de que le han puesto el sobrenombre de Pierre Cardin en honor al modista francés.

Todos los sapeurs llevan un sobrenombre. Y todos se adornan con su propio look, con elementos que les diferencian. Y su manera de caminar, de desenvolverse, les convierte en personajes únicos e irrepetibles. Salen a la calle para ser vistos, para lucirse. Les invitan a fiestas, bodas y cumpleaños, porque aportan un toque chic. Incluso les pagan por ello. El pueblo les respeta.
Al menos una vez en la vida deben viajar a París y luego regresan a Brazzaville como si bajaran de las nubes, vestidos con fulares y trajes de 1.000 euros. “Un sapeur congoleño es feliz incluso si no come”, asegura uno de ellos, “porque llevando ropa elegante alimentamos el alma y damos placer al cuerpo”. De hecho, en ciudades europeas con amplia presencia de emigración congoleña, como París o Bruselas, también se les puede ver con facilidad. “Son populares porque son como actores”, asegura Tamagni.

 Entre los elementos casi indispensables a la hora de vestir están el bastón y el puro, que muchas veces llevan apagado para que les dure más tiempo. Y su referencia estética es París, como la del grand sapeur Matsoua hace casi cien años. Sin embargo, es una sociedad viva y en movimiento. Recientemente, como tuvo ocasión de comprobar Tamagni, ha surgido una corriente interna de sapeurs que miran hacia Londres y no hacia París. Y que visten falda escocesa en lugar de traje, con Carlos de Inglaterra (sí, aunque parezca increíble) como referente estético.
En verdad, los medios de los sapeurs –que son, en gran medida, hombres—rara vez son suficientes para sus sueños. La mayoría, como Ngakouba, no tiene empleo estable y gana su dinero de una variedad de fuentes, como changas o puestos bajos en el servicio público.

Con conjuntos que cuestan fácilmente tres veces el salario mensual promedio de 300 dólares, los sapeurs recurren al alquiler, o ”mining”, de sus ropas por una noche. Un alquiler de 24 horas de un traje de diseñador cuesta unos 25 dólares.
En los lugares de reunión de los sapeur, comúnmente uno ve al menos a un joven caminando con un paso estudiado: el cuerpo tirado hacia atrás, la mano izquierda metida en el bolsillo del traje y una mirada de aburrimiento. Después de cosechar el máximo posible de miradas admirativas, el poseur en su traje de mil dólares se sienta con sus amigos y acuna una cerveza de un dólar por el resto de la noche.
Los sapeurs también enfrentan un problema de locomoción. Brazzaville está en el borde de una jungla tropical y el barro a menudo empantana las calles –un desafío para un hombre en zapatos de 200 dólares. En los primeros días de la sape, a principios de los 80, los sapeurs ocasionalmente contrataban hombres con carretillas para atravesar las calles. Pero el gobierno socialista del Congo desaprobaba esta práctica, y hoy la mayoría de los sapeurs anda por la ciudad en bicimotos, después de enrollar cuidadosamente las botamangas de sus pantalones.

Mientras las cataratas del Congo rugían en la distancia y las luces de Kinshasa, Zaire, titilaban al otro lado del río, Ngakouba rumiaba sobre las raíces históricas de la sape.
Vestirse elegantemente, contó, es algo que se remonta a los días coloniales, cuando la ciudad era la capital de lo que entonces era llamado África Ecuatorial Francesa.
”Cuando Alemania invadió Francia, en la II Guerra Mundial, la burguesía francesa que tenía mucho dinero vino aquí”, apuntó Ngakouba. ”Como no tenían nada que hacer, se cambiaban la ropa cada día”.

Podéis ver el artículo completo también aqui

La verdad es que da qué pensar en cómo gente tan pobre vive prácticamente sólo por y para la moda, ¡qué desigual está el mundo!
Un besito!!

5 comentarios el “Curiosidades de la moda Parte II

  • Hola preciosa!! jajaja yo este libro me lo tuve que leer en 3ero de carrera me encantó ^^ las chicas elegimos este y los chicos el de fútbol u.u' aunque hay otra versión que creo que era marketing ecológico jajaja. A mi me gustó pero me resultó muy cansino porque habla exactamente de lo mismo que los apuntes que nos daba el profe (quitando estas curiosidades claro)besotes♥

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